El Basilisco argentino

La leyenda del Basilisco argentino, nacida de antiguos mitos griegos y arraigada en las áridas montañas de Jujuy, narra la existencia de un ser de mirada letal que custodia los tesoros más profundos de la tierra. Conoce el origen de esta aterradora criatura y su influencia en el folclore, el arte de Fontanarrosa y el turismo cultural de Argentina.

MITOS Y LEYENDAS

Esta horrible criatura, cuyos orígenes se remontan a la mitología griega, es descrita el el bestiario escrito por Pierre de Beauvais en 1206 como un monstruo con cuerpo de sapo, cabeza de gallo y cola de serpiente, que nace de un huevo puesto por un gallo o una gallina de siete años, y empollado por un sapo durante nueve meses. Habita en el desierto, que él mismo crea al exhalar fuego que quema las plantas, seca las aguas y rompe las piedras. La mirada del basilisco causa la muerte, y la forma de matarlo es enfrentándolo con su propio reflejo. Cuenta la leyenda que el mismo Alejandro Magno mató a un Basilisco de esta manera.

Al parecer, esta leyenda llegó a Argentina por vía de España, y aún hoy en día se dice que estos horrendos seres pueden encontrarse en la provincia de Jujuy, y también en el país de Chile, con el que limita Jujuy al oeste. El basilisco argentino es descrito como un gran lagarto de color negro, con un solo ojo en medio de la frente y sin párpados. En Chile se lo describe como una víbora con patas y cabeza de gallo. La historieta “Inodoro Pereyra” del legendario caricaturista argentino Roberto Fontanarrosa presenta un enfrentamiento entre el gaucho titular y esta bestia, que es descrita en sus páginas como “un enorme gusano de un solo ojo, de mirada definitiva”.

Viajes Bojórquez Oficial
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Se dice que los tesoros ocultos en las montañas del noroeste argentino son custodiados por basiliscos, y al morir los mineros debido a los gases tóxicos en estas cuevas, esto se atribuía al aliento venenoso de la criatura. Para combatir a su maligna influencia, los mineros solían llevar consigo a un gallo, cuyo canto contrarrestaba los poderes del monstruo.

Se ha bautizado con su nombre a un pequeño lagarto de dedos y cola larga cuyo hábitat son los arroyos y ríos, y en cuya cabeza el macho de la especie tiene una cresta parecida a la del gallo, origen de su nombre. Este reptil tiene la capacidad de correr sobre el agua para escapar de los depredadores.

En la heráldica significa poder y peligro, pero también traición y malevolencia.

Escrito e ilustrado por Julio Alberto Bojórquez Espinosa para Viajes Bojórquez Oficial

El Basilisco, el guardián de un solo ojo

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